La incertidumbre sobre el cierre de la tienda de enmarcación de Félix ha subido la temperatura en el ámbito artístico del Gran Bilbao. Ni corta ni perezosa me acerco a Félix, a quién encuentro triste y cansado y le abordo sin preámbulos para saciar mi curiosidad y retomar las riendas de mi vida de pintora. Sin Félix, mi trabajo no tendría sentido.