El Bilbao actual ya no tiene la fuerza del acero ni las minas de hierro ni los hornos altos echando humo 24 horas al día.
El Bilbao artístico actual se basa en un museo y medio, unas cuantas galerías de arte que son más frías que un invierno en Siberia y poco más.
El problemita de este Bilbao es que ha dejado la poesía en el camino; en el fondo solo es eso, o sea solo es poesía ¿a quién le importa? pues a mí me importa muchísimo.
Yo estaba enamorada de Bilbao pero se me está pasando. Casi siento lo mismo paseando por Brisbane que haciéndolo por Bilbao; porque no nos engañemos, tampoco el nivel de Bilbao alcanza cotas de gran capital, no es Paris, ni Londres, ni Berlín y tampoco es Barcelona.
Un día me dí un paseo en ese tranvía encantador desde el que saqué unas fotos de la Ribera que sigue siendo la misma, con su teatro Arriaga y su iglesia de san Antón.