domingo, diciembre 18, 2016

Jardines de Albia y Mazarredo, Bilbao







Ayer comí con mi amiga Rosa sin espinas cerca de los jardines de Albia, en un restaurante que no nos gustó nada que está justo debajo de la casa de mi abuelo.
Esa zona de Bilbao e como meterme en la máquina del tiempo y hace que me sienta bien.
Muchas cosas han cambiado a mi alrededor y sin embargo yo sigo siendo la misma niña sonriente, llena de entusiasmo.
Lo único que he perdido, afortunadamente, son las ganas de comerme el mundo.
Ahora prefiero quedarme en casa ye ir cavando en la mina que hay dentro de mi.

Hasta tal punto que recuerdo el estribillo del Magnificat que se cantaba en las grandes ocasiones:

El Señor hizo en mi maravillas ¡Gloria al Señor!

Tengo intención de seguir buscando hasta que las encuentre.





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