domingo, agosto 26, 2012

CUATRO PSIQUIATRAS













A lo largo de mi vida, desde que mi exmarido fue a casa de mis padres para decirles que estaba mal de la cabeza porque fumaba hachis, mis encuentros con los psiquiatras han sido mas o menos constantes, en general relacionados con las drogas o con los efectos derivados de estas.

Casi ninguno me ha ayudado excepto recetándome pastillas que, en el fondo, era lo que yo iba buscando.
Hasta me llevaron a Ginebra para que me viera Ajuriaguerra que tenía muy buena fama y lo único útil que me dijo es que cuando me preguntaran el motivo de mi adicción a las drogas contestara lo mismo que Henri Michaux: "para experimentar"(sic).

Me recomendó que me tratara su discípulo favorito, Guimón en Bilbao, el cual inmediatamente se dio cuenta de que mi problema prioritario era matrimonial, lo cual era bastante evidente.

No creo demasiado en los psiquiatras ni en las terapias convencionales pero si creo en que todos tenemos arreglo, siempre y cuando seamos conscientes de que el paciente es quien se cura.
Por eso creo firmemente en buscar ayuda para que me muestren el camino que me llevará a la sanación, tanto física como mental.

Ultimamente estoy tan empeñada a sanar mi pierna que dedico mi tiempo y mi atención a estudiar las posibilidades holísticas de la curación.

A pesar de que todavía no soy capaz de hacer la tabla completa de los ejercicios, lo intento con todas mis fuerzas y siento que mis músculos empiezan a despertar a juzgar por el dolor... 

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