lunes, abril 18, 2011

UN DOMINGO EN PORTUGALETE










El pequeño transistor

Pidió su pequeño transistor,
quería escuchar las noticias
mientras estaba en el hospital.
La política era sagrada para su generación.
De niños siempre nos hacía callar
a la hora de las noticias.
Enfermó antes de la ruptura del proceso de paz.
Se le veía preocupada, notaba que la enfermedad
avanzaba por su cuerpo y su país.
Un día apagó para siempre el transistor.
No quería malas noticias.
Aunque tratábamos de animarla,
"todo se andará",
sabíamos, y ella más que nosotros,
que todo se iba a torcer.
No conoció en fin del proceso.
Al principio, yo mismo encendía
su pequeño transistor,
pero las palabras que salían de él
se me hacían extrañas e incomprensibles,
tan incomprensibles como una historia clínica.
Ahora prefiero estar en silencio, sin transistor,
y tratar de recordar su dulce voz;
"todo se andará".

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