viernes, mayo 25, 2012

Scott Scheidly














Me alegro en sumo grado de no tener la responsabilidad del crítico de arte, que ya está en extinción debido a los nuevos conceptos artísticos impuestos por las instituciones que son las que desde un punto de vista pragmático, dirigen las propuestas artísticas obligando disimuladamente a trabajar para su causa.

Pues bien, prescindiendo de los conceptos artísticos neoliberales frente a las revoluciones de los disidentes y a los movimientos de las corrientes comerciales actuales y reconociendo humildemente mi falta de criterio ante los nuevos ídolos del arte contemporáneo, me sentiría incapaz de hacer una crítica sobre
 Scott Scheidly, ya que pertenece a una corriente llamada beinart, difícil de analizar por la cantidad de enigmas que es preciso descifrar para poderla analizar.

Mis premisas críticas, aparte de mis argumentos personales en los que tengo férreas convicciones, siguen los cauces de las 13 tesis marcadas por Walter Benjamin.

El grupo organizado por Jon Behart es una epéntesis que ha encontrado en Miami una base de adeptos a un movimiento que lleva en sí una carga expresiva difícil de analizar para una persona que desconozca esos códigos.

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